¿Alguna vez se han preguntado si Dios realmente existe? Seguramente la mayoría ha respondido afirmativamente, pero, ¿por qué? Dios es una realidad por la gente creyendo en él, pero para las personas no creyentes, Dios no es real. Nadie ha podido comprobar que este Ser en verdad exista, sin embargo, las personas se rehusan a descartar su existencia debido a distintas “pruebas” que han aparecido a lo largo del tiempo. Sus escritos nos hablan del buen comportamiento, de la fraternidad humana, de la convivencia armónica y, sobre todo, de amar a Dios. Él ha llegado incluso a inspirar a personas que con sus obras han cambiado el mundo de manera positiva, muchas personas tal vez se han detenido de obrar mal solo por el hecho de creer en Dios. Pero esto también se ha usado para fines egoístas, pues siempre hay gente aprovechándose de la fe de otros para fines poco humanísticos, por medio de un sin fin de argumentos falsos, ya sea que abusen de su autoridad eclesiástica, o que utilicen los sentimientos de las personas para convencerlos de algo.

¿Qué es lo que motiva a la gente a seguir creyendo en Dios?

Casi todos los creyentes, van a misa, se confiesan, rezan, piden perdón por sus pecados; pues le temen a un castigo divino. La forma en que realizan sus acciones, está guiada bajo el miedo de recibir un castigo, como el de irse al infierno. Todas estas “normas” o mandamientos, se encuentran escritas en la Biblia, y el juicio final es donde se decide si entrarás al Paraíso o si irás al Infierno.

Sin embargo, yo me pregunto: ¿Por qué la gente actúa bien por temor a ser castigados? A todos los creyentes que son cuestionados sobre la existencia de Dios responden: “Prefiero creer en Dios. Si existe, ya me salvé. Si no existe, pues ni modo”. La sociedad debería aprender a obrar bien por sus principios morales, por la voluntad de ayudar al prójimo sin recibir nada a cambio, por el simple hecho de que eso es lo correcto y necesario para vivir en armonía. Si las personas comenzaran a actuar así, viviríamos en un mundo muy diferente.

En el siguiente video podemos ver que un creyente puede actuar igual o con menos ética que un no creyente, y también se muestran los principios básicos de la religión cristiana.

Bibliografía:

Cortina, Adela. Filosofía. Preuniversitario. México: Santillana, 2006.

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